La abogada Erika, representante de uno de los hermanitos de una nena fallecida, relató la compleja situación familiar y judicial. Los niños habían sido derivados a hogares de tránsito debido a casos de violencia y maltrato, pero la justicia decidió su reincorporación con los padres.
Erika describió la desesperación vivida al constatar que los hermanos de su defendido ingresaban al hospital con lesiones. A pesar de las intervenciones y los informes médicos, la justicia determinó que el niño volviera con su madre, generando una batalla legal y social para protegerlo.
La abogada criticó la actuación de algunos miembros del juzgado de familia, sugiriendo que fallaron en proteger a los menores. Mencionó que la justicia parecía convencida de que la madre podía, a pesar de las evidencias de violencia, y que el mensaje era que "condenar a la pobreza" a los niños si se los apartaba de su familia.