La temporada de viajes de egresados en Bariloche se extiende hasta enero-febrero, generando un importante movimiento económico para la ciudad.
Los estudiantes se portan bien y disfrutan de las excursiones y la ciudad, a diferencia de épocas anteriores donde se reportaban mayores desmanes.
Se mencionan boliches como Grisú y Cerebro, y se habla de "fiestas del reencuentro" para música de épocas pasadas, indicando la continuidad de la vida nocturna.