El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, encabezó una controvertida visita a la explanada de Al-Aqsa en Jerusalén durante la festividad judía de Tisha B'Av, desafiando el histórico acuerdo que prohíbe ciertas acciones en el lugar. La visita de Ben-Gvir ha sido condenada por el gobierno palestino como una violación de la santidad de los lugares sagrados islámicos y un ataque al estatus quo histórico.
La incursión de Ben-Gvir y una comitiva de religiosos judíos a la explanada de las mezquitas de Al-Aqsa rompe el delicado acuerdo con las autoridades musulmanas, que data de décadas. Según este acuerdo, el lugar es administrado por una fundación religiosa jordana, mientras que los judíos lo consideran el Monte del Templo, el lugar más sagrado del judaísmo.
Sectores colonos extremistas han expresado su aspiración de construir un tercer templo en el lugar. La visita coincidió con Shishabab, día en que los judíos conmemoran la destrucción de los dos templos. La tensión en la zona aumenta, con fieles palestinos rezando fuera del recinto y siendo dispersados por la policía israelí, mientras que Ben-Gvir afirma que el Estado de Israel es el dueño del lugar y que los ataques se han reducido.