Se expone la compleja relación entre Ulises y su sobrino, marcada por acusaciones de violencia y manipulación por parte de Ulises hacia el menor. El sobrino relata que, a pesar de haber recibido apoyo y cosas materiales de Ulises, también experimentó violencia física, verbal y psicológica desde una edad temprana.
El sobrino describe cómo Ulises establecía límites que, en su percepción, excedían lo normal y cómo se sintió manipulado. A pesar de esto, también expresa agradecimiento por lo que Ulises le brindó, separando el aspecto sentimental del rol de tutor. La abogada de Ulises busca desestimar las acusaciones, mientras que el sobrino insiste en que Ulises nunca reconocerá su accionar.