Un robot desarrollado en la Universidad de Shanghái demuestra capacidad de aprendizaje similar a la de un niño, realizando tareas complejas como doblar toallas o servir jugo.
El sistema, denominado RL-100, combina la observación de demostraciones humanas con aprendizaje autónomo, permitiéndole adquirir y perfeccionar habilidades sin depender exclusivamente de instrucciones previas. También ha mostrado capacidad para adaptarse a objetos y entornos desconocidos.
Se destaca que esta tecnología podría replicarse en otros tipos de robots y tecnologías, planteando la reflexión sobre la autonomía y dependencia futura.