En China se llevó a cabo una competencia de robots con la participación de 32 equipos de universidades prestigiosas del mundo. Los prototipos, de aproximadamente 1.73 metros y 75 kilos, se enfrentaron en combates de lucha libre.
El robot ganador, de color negro, demostró una notable resistencia al continuar luchando incluso después de perder la cabeza, lo que sugiere una programación avanzada para mantener la funcionalidad a pesar de daños significativos. Este prototipo se alzó con un premio de 1.480.000 dólares para sus creadores.
La competencia, que incluyó robots de diferentes colores (negro, blanco, amarillo y rojo) para diferenciarlos, generó debate sobre la posible controversia en la elección de los colores y la autonomía de los robots, que parecen operar de forma independiente tras su activación.