Se analiza el fenómeno de personas que compran en mayoristas para revender productos ante la falta de empleo formal.
Esta práctica surge como una forma de generar ingresos extra, a menudo en comercios improvisados en barrios, ante la imposibilidad de acceder a empleos tradicionales.
Se sugiere que la caída en el consumo minorista y mayorista impacta negativamente en la generación de empleo formal.