Se debate la percepción ciudadana sobre la economía, contrastando los números oficiales con la realidad que sienten los argentinos.
Se señala que la corrupción y los bajos salarios son preocupaciones crecientes, superando en importancia a la inflación, que ha caído 17 puntos en la percepción pública.
Se argumenta que la sociedad es más compleja que los números macroeconómicos y que la agenda económica se centra en el bolsillo y el empleo.