Las redes sociales, especialmente Twitter, son escenario de manipulación a través de ejércitos de bots y trolls que replican información falsa.
Esta práctica busca viralizar contenido y crear tendencias artificiales, afectando la credibilidad de las plataformas y la opinión pública.
Se advierte sobre la pérdida de control y la facilidad con la que se pueden generar estas campañas de desinformación.