Un análisis de contenido sugiere que existe una campaña internacional contra Argentina, amplificada por algoritmos de redes sociales, que capitaliza el "odio". El punto de inflexión se habría dado en el partido contra Egipto, enmarcado en el conflicto entre Palestina e Israel y la presión de Donald Trump sobre la FIFA.
Según el analista Lucas Malaspina, la figura del presidente Javier Milei polariza y asocia a Argentina con narrativas negativas. La FIFA, bajo presión, habría permitido jugar a Balogun, jugador de Estados Unidos, a pesar de una suspensión, sumando a la controversia.
El informe señala que estas narrativas se consolidaron con la foto de Trump y Messi, generando una percepción negativa hacia Argentina en el mundo árabe y otros sectores. El experto concluye que, si bien los jugadores argentinos cometieron errores, no son "villanos" y que la campaña se aprovecha de estas situaciones para generar descontento.