La profesional reflexiona sobre la importancia de establecer límites para los hijos, reconociendo que no siempre se les puede dar todo lo que desean.
Si bien no es saludable decir "todo que sí", tampoco lo es decir "todo que no", por lo que se busca un equilibrio para satisfacer las necesidades básicas y algún que otro gusto.
Sin embargo, la realidad económica actual dificulta incluso la provisión de entretenimiento básico, lo que obliga a decir "no" con frecuencia y genera frustración tanto en los padres como en los niños.