Se generó una campaña anti-Argentina tras la final del mundial, con críticas hacia la selección y el país en general. El propio presidente Javier Milei se hizo eco de estas críticas a través de un retuit a un mensaje de Agustín Laje, quien vinculó al kirchnerismo con la promoción de la campaña y la difusión de ideas como que los jugadores eran "desclasados" y el fomento del odio hacia Messi.
Las críticas abarcaron a los 47 millones de habitantes de Argentina y atrajeron la atención de actores internacionales. El mensaje de Laje, retuiteado por Milei, sostenía que el kirchnerismo fue fundamental en la "campaña anti-argentina", validando el "wokismo" y promoviendo la idea de que los argentinos son racistas.