Se aborda el miedo a ser feliz y la creencia de que algo malo volverá a suceder, lo cual se identifica como ansiedad y pensamiento catastrófico. La persona que experimenta esto teme que una desgracia ocurra si las cosas van bien.
Se vincula esto con la culpa, manifestada en la idea de "no merecer estar bien", generando una necesidad de castigo. La combinación de culpa y ansiedad crea un "combo" que dificulta disfrutar de los buenos momentos.