Se explora la práctica de juegos ancestrales similares al fútbol y al hockey entre las comunidades originarias, destacando que las mujeres solían jugar a un juego de pelota.
Se mencionan otras prácticas corporales como el uso de boleadoras, que los niños aprendían desde pequeños con bolas de lana o arena, practicando de forma segura.
Actualmente, se enseña a los niños a lanzar a un poste en lugar de entre ellos para evitar accidentes, manteniendo viva la tradición de forma adaptada.