Se cuestiona la imagen que se proyecta de Argentina en el exterior, especialmente en el contexto del Mundial, y se rechaza la idea de que los argentinos sean inherentemente violentos o tramposos. Se menciona el caso de un presidente que expresa violencia y se une a la extrema derecha, contrastando con la imagen que se quiere dar del país.
Se presenta el caso de Abril Hoffman, una argentina en España que fue agredida verbalmente por llevar la camiseta de su país. Ella relata cómo, a pesar de felicitar a los españoles por su juego, recibió insultos y maltrato, lo que la llevó a grabar un video para visibilizar la situación.
La entrevista a Abril Hoffman revela que la violencia no es exclusiva de los argentinos, sino que también ha existido hacia otros grupos. Se discute el papel de las redes sociales en la exacerbación de la xenofobia y el odio mutuo entre argentinos y españoles, creando un ambiente hostil.
Se reflexiona sobre si la violencia es un problema generalizado o si se trata de casos aislados magnificados por las redes sociales y ciertos discursos políticos. Se menciona la comparación con la situación de los migrantes en Europa y la influencia de la ultraderecha en la percepción de los argentinos.