La investigación sobre la desaparición de Edgardo Prieto se centra en las condiciones de la lancha utilizada y las circunstancias del río Paraná. Se cuestiona la aptitud de la embarcación para navegar en esas aguas, mencionando la falta de luces y la precariedad general. La carga de combustible en medio del río y la supuesta caída de Prieto son puntos de duda para los panelistas.
Se critica la falta de una búsqueda exhaustiva por parte de la Prefectura, a pesar de haber transcurrido varios días. Se menciona la ausencia de operativos, drones, buzos y equipos especializados, generando preocupación en la familia de Prieto.
El testimonio de Sergio, quien viajaba en la lancha, revela la precariedad de los traslados nocturnos, la falta de chalecos salvavidas y la normalidad con la que se realizaban estas peligrosas travesías. Se discute la posibilidad de que el cuerpo de Prieto no se encuentre en el agua, sino que esté enganchado o haya sido trasladado a otro lugar.
La familia de Edgardo Prieto clama por respuestas y exige a la fiscalía que revise el caso. Se plantea la hipótesis de un crimen, señalando a los jefes de Prieto como posibles implicados y solicitando sinceridad a Gustavo Greco, jefe de Luis y responsable de la contratación de Prieto.