El sur de Francia se encuentra gravemente afectado por incendios forestales que comenzaron la semana pasada y aún no logran controlar.
Más de 2.500 hectáreas fueron consumidas por el fuego, que avanza sin piedad sobre la vegetación. Las columnas de humo y cenizas son visibles incluso desde París.
Cerca de 400 personas fueron evacuadas y las autoridades se encuentran en alerta máxima debido a la falta de lluvias, los fuertes vientos y la escasa humedad, factores que propician la propagación del fuego.