El femicida polaco, Jan Koncerniecki, había mantenido una relación con la víctima, Luciana, a través de redes sociales. Tras una discusión, él viajó a Argentina y la convenció de mudarse juntos. A los pocos días, Luciana fue encontrada muerta y su hija de 5 años estaba a su lado.
Inicialmente, no se observaron signos de violencia, pero la autopsia reveló indicios de golpes y un shock cardiogénico, lo que llevó a investigar la muerte como de etiología dudosa. Esto dio tiempo al femicida para escapar.