La investigación sobre el femicidio de Luciana revela que el sospechoso, "el polaco", mantenía un perfil bajo en redes sociales, con una cuenta de Instagram sin publicaciones y un número reducido de seguidores. Se sospecha que utilizaba identidades falsas, como Ian Korzeniecki o Jean Corsesniki.
A pesar de estar prófugo, el hombre continuaba activo en redes sociales, interactuando con mujeres y visitando estados de perfiles. Esta actividad virtual, sumada a su manejo de celular y geolocalización, genera interrogantes sobre la inacción de las autoridades para su detención.
Se plantea la hipótesis de que el "polaco" podría haber estado involucrado en negocios ilícitos, como narcotráfico o trata de personas, para financiar su estilo de vida y sus viajes. La falta de un domicilio fijo y su vida nómada complican su localización, pero su actividad en redes sociales podría ser clave para su captura.