El abogado Eduardo Medina Allende cuestionó la coartada de los implicados en el femicidio de Agostina, argumentando que desde la cocina de la casa se escuchaba claramente a personas en el living, contradiciendo la afirmación de que era imposible oír gritos de auxilio.
Medina Allende, defensor de uno de los detenidos, afirmó que si hubiera habido un grito, se habría escuchado, y que la música a alto volumen no fue un factor, ya que no hubo quejas de vecinos esa noche.
El letrado también sugirió que la madre de Agostina pudo haber tenido motivaciones para encubrir el hecho y que la investigación se basa en una hipótesis oficial que busca acomodar los hechos.