Se profundiza la investigación sobre el femicidio y suicidio en Merlo, destacando la violencia ejercida por el agresor, Sergio Rolando Cuello, contra su pareja, Karina Elizabeth Salcedo.
Se revela que no existían denuncias previas por violencia de género, a pesar de que los vecinos reportaron escuchar discusiones violentas y agresiones físicas. La víctima fue asfixiada con una chalina tras recibir múltiples golpes.
Se discute la falta de acción por parte de los vecinos y la policía, y se analiza la posible "naturalización" de la violencia. Se menciona que la causa penal se extingue con la muerte del agresor, lo que impide que alguien pague por el femicidio, aunque la investigación podría continuar para determinar si hubo instigación.
Se informa que la víctima no residía con el agresor, pero eran pareja y la relación era violenta. La situación económica precaria y la falta de empleo estable de ambos son mencionados como posibles factores contextuales, aunque no justifican la violencia.