El historiador Felipe Piña analiza la acusación de racismo hacia Argentina, comparándola con países como Francia, Bélgica y Estados Unidos, que tuvieron imperios coloniales y segregación racial.
Piña sostiene que Argentina no se define como una sociedad racista, a pesar de reconocer la existencia de racistas y episodios de discriminación a lo largo de su historia.
Como evidencia, menciona la preocupación temprana por la situación de los afrodescendientes, la incorporación de soldados de origen africano a los regimientos patriotas y la presencia de figuras como María Remedios del Valle, destacando un mestizaje que diferencia a Argentina de otras sociedades.