El "taru", un recipiente de madera similar a una barrica, fue presentado como el lugar donde se almacena el sake. Este método de conservación, tradicional en Japón, aporta características únicas a la bebida.
La fermentación del sake puede durar un tiempo considerable, y el uso del taru como contenedor de almacenamiento es un aspecto importante en el proceso de elaboración, similar a cómo se usan las barricas en la producción de vino.