Se aclara que el perdón no implica olvidar lo sucedido ni minimizar el dolor causado, sino más bien renunciar al derecho de venganza. Implica reconocer el daño recibido y decidir conscientemente que esa experiencia no siga afectando el presente.
Se enfatiza que el perdón es una decisión activa que permite dejar de vivir atado a experiencias pasadas, incluso aquellas que ocurrieron hace mucho tiempo y que dificultan la confianza en el presente.