El pastor Cinalli cuestiona el valor del éxito terrenal si este conduce a la pérdida del alma y al infierno, citando a Pablo sobre la brevedad de la vida.
Advierte que las personas no saben lo que sucederá mañana y que hacer planes de vida sin considerar la eternidad es un error.
Insta a no lamentarse por el tiempo perdido, sino a corregir el rumbo y enfocarse en Dios y su voluntad, olvidando lo que quedó atrás.