El pastor se despide reiterando que no se está solo en el "infierno" que se está viviendo y que pueden contar con él y su esposa, Alejandro, para recibir ayuda y atención.
Ofrece atención personalizada ese mismo día en la Catedral de mi Familia en Florencio Varela a las 20 horas. Se enfatiza que la ayuda está disponible y que no deben postergarla.
Se cierra el segmento con un mensaje de bendición y la promesa de un próximo encuentro.