La reunión entre Estados Unidos y China se presenta como una oportunidad diplomática crucial para establecer un nuevo orden mundial. Ambas potencias, comparadas con Boca y River en Argentina, buscan definir una hoja de ruta ante la escalada de conflictos, especialmente en el Mar Rojo.
La inteligencia artificial se perfila como un eje central, donde Estados Unidos busca imponer límites a China para mantener su liderazgo. La presión sobre Irán, cuyas acciones continúan generando tensión, también será un factor determinante en esta cumbre.