El e-commerce se consolida como el único sector beneficiado en el contexto de caída del consumo, con un crecimiento del 34,8%.
Dentro de este rubro, las compras online de alimentos experimentaron un notable aumento del 48,8%, indicando un cambio en los hábitos de consumo.
Se sugiere que esta tendencia podría deberse a un mayor control del gasto al evitar el recorrido por las góndolas y las compras impulsivas en tiendas físicas.