Se denuncia una supuesta maniobra para robar y privatizar el fútbol argentino, con Chiqui Tapia como figura central en su defensa. Se argumenta que esto busca arrebatarle a la gente la "alegría" y la "emoción" que genera el deporte.
Se critica la intervención del Estado argentino y grupos mediáticos poderosos que, según esta visión, buscan frenar negocios relacionados con la televisación y privatización del fútbol. Se compara la situación actual con el programa "Fútbol para Todos" durante la era de Cristina Kirchner, Grondona y Maradona, donde se acusa de haber "chorreado todo".
Se menciona que Tapia, al frenar estos negocios, se convierte en un obstáculo para intereses económicos vinculados a la privatización de clubes y la televisación.