Se discute una presunta campaña internacional contra Argentina, financiada desde Moscú y operando desde La Paz, Bolivia, con el objetivo de manipular el mercado de habla hispana. Se sugiere que esta campaña busca generar malestar asociando a Argentina con valores de derecha, racismo y victimización.
Se critica la confusión entre libertad de expresión y libertinaje en Argentina, y cómo se utilizan ciertos valores, como la fe de los jugadores de la selección, para generar controversia. Se menciona la alineación pública de Argentina con Estados Unidos e Israel como un factor que podría molestar a ciertos sectores de la izquierda.