Se debate sobre la inteligencia artificial (IA) y su impacto en la creatividad, especialmente en la música. Se cuestiona si la IA puede realmente componer o si simplemente imita patrones, sugiriendo que la verdadera creatividad reside en lo humano y lo analógico.
Se comparte una anécdota sobre la IA que, al ser consultada sobre una canción, respondió de manera genérica, lo que Coti interpreta como una falencia. Se concluye que la IA es una herramienta, pero la esencia artística y emocional permanece en el ser humano.