Se advierte sobre la creciente dificultad para distinguir entre la información real y la falsa en internet, un fenómeno que se ve potenciado por la inteligencia artificial y las cuentas anónimas.
La falta de herramientas para discernir la veracidad de los contenidos permite que se difundan narrativas engañosas. Se plantea la pregunta sobre el impacto de estas falsedades cuando provienen de figuras públicas reconocidas como políticos, artistas o deportistas, a quienes la gente tiende a validar.
Se menciona que las publicaciones falsas, especialmente aquellas que tienen un grado de verosimilitud, logran mayor repercusión en las redes sociales, como en el caso de las teorías conspirativas o publicaciones que involucran a figuras como Messi.