Leonardo, un estudiante ecuatoriano con cinco años de residencia en Argentina, afirma que ningún migrante llega al país con la intención de odiar a los argentinos, sino buscando un nuevo hogar y una vida mejor. Expresa tristeza al percibir un aumento de xenofobia y racismo en la sociedad argentina, materializado en el decreto 366/2035.
Rocío, por su parte, tiene una opinión contraria y aclara que el sistema universitario argentino es de ingreso irrestricto y gratuito. Ella está a favor de cobrar a los extranjeros, especialmente a aquellos que considera que utilizan los recursos del país sin aportar, a diferencia de quienes vienen a trabajar y progresar.