Se cuestionó la facilidad con la que se emiten opiniones desde el anonimato en redes sociales, contrastando con la valentía necesaria para dar la cara.
Se planteó la preocupación de que el "odio" y el "hateo" originados en redes sociales puedan escalar y traducirse en agresiones en la vida real, afectando oportunidades laborales o provocando violencia física.
Aunque se expresó la esperanza de que estas tensiones se disipen con el tiempo, se mantuvo la inquietud sobre el impacto real de las dinámicas de las redes sociales en la vida cotidiana.