El debate sobre la regulación del uso de redes sociales por parte de menores de edad cobra fuerza en Europa. Varios países ya están implementando normativas para limitar el acceso y el tiempo de exposición a pantallas, reconociendo el impacto directo en el aprendizaje y la atención de los jóvenes.
Existe preocupación por los peligros de un uso sin control, afectando la capacidad de concentración y la habilidad para leer en formato analógico. La propuesta de Francia de prohibir el acceso a menores de 15 años busca establecer un marco de cuidado para una población en formación, aunque la implementación y el control de estas medidas presentan desafíos significativos.
Se discute la dificultad de regular el acceso a internet, especialmente para menores de 15 años, quienes pueden acceder sin supervisión. Si bien la responsabilidad aumenta con la edad, la necesidad de proteger a los jóvenes en su etapa formativa es un punto central en la discusión.