La soledad afecta negativamente la conectividad cerebral, existiendo una parte del cerebro que no se utiliza desde los 20 años y que puede activarse mediante el aprendizaje y el ejercicio.
Se advierte que el alimento acelera el desgaste cognitivo y se subraya la importancia de controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y la obesidad, ya que una presión alta puede generar trastornos de irrigación cerebral.
Cuidar la audición es crucial, ya que su pérdida afecta la capacidad de aprendizaje, relación y procesamiento de información. Se recomienda el uso de dispositivos auditivos si es necesario.
Limitar el consumo de tabaco y alcohol, proteger la cabeza en actividades deportivas y reducir la exposición a la contaminación del aire son otras pautas esenciales. La exposición al humo, especialmente en casos de incendios, puede generar problemas cognitivos y pulmonares, afectando también a bomberos y rescatistas.