Se describe cómo la llenura del Espíritu Santo transforma a las personas, llevándolas a ser "raras" a ojos de los demás, pero controladas por el espíritu. Esta transformación permite superar obstáculos y cumplir el propósito divino.
Se enfatiza que el Espíritu Santo no solo infla como un globo, sino que mueve a las personas para ser vencedoras y conquistadoras. Se compara el control del Espíritu con la embriaguez del vino, pero de una manera positiva que impulsa hacia adelante sin que nada detenga el avance.