El consumo en Argentina ha caído por sexto mes consecutivo, acumulando una baja cercana al 3%. Esta tendencia se observa especialmente en supermercados y comercios mayoristas, reflejando la dificultad de las familias para llegar a fin de mes.
Los precios de productos básicos como leche, yogures y quesos, así como otros de la canasta alimentaria, han aumentado, limitando la capacidad de compra de los consumidores. A pesar de las ofertas, la gente no dispone de los recursos necesarios para adquirir estos productos.
La caída del consumo se atribuye a una disminución del ingreso disponible de la clase media y los trabajadores, cuyos salarios se ven mermados por el aumento de los servicios públicos (luz, gas, agua) y el transporte, que han incrementado significativamente en el último tiempo.