El conflicto en Medio Oriente podría generar una situación similar a la de Rusia y Ucrania, con un previsible aumento en el precio del petróleo. La tendencia indica que el valor del barril no volverá a los 60-70 dólares, sino que se mantendrá al alza.
La incertidumbre en los mercados provoca esta fluctuación. Si bien el petróleo seguirá llegando a los países, lo hará de manera más lenta. Estados Unidos, como gran exportador, se beneficiaría, pero las consecuencias negativas para los consumidores persistirán. Se estima que el precio podría acercarse a los 100 dólares por barril.