La tensión internacional persiste con múltiples frentes de conflicto abiertos, incluyendo la guerra en Ucrania y la situación en Medio Oriente.
Se mantienen intercambios entre Líbano e Israel, así como ataques contra Israel desde Irán y otros grupos. La amenaza de los hutíes en Yemen añade complejidad a la región.
Existe la posibilidad de un status quo donde los conflictos en Medio Oriente se mantengan a esta intensidad, con impacto en el comercio y la economía global.
Un factor clave a considerar son las próximas elecciones en Estados Unidos y en Israel, que podrían influir en la dinámica de estos conflictos.