La carne argentina presenta precios significativamente más altos que la carne brasileña importada, con una diferencia de hasta un 25% en cortes como el lomo.
Mientras el lomo argentino puede costar alrededor de 33.000 pesos el kilo, el corte brasileño importado se consigue a 20.000 o 23.000 pesos. Esta diferencia se debe en parte a la caída del consumo de carne en Argentina y la inflación acumulada en el sector, que superó la inflación general.
A pesar de que la carne brasileña es más barata, su disponibilidad en carnicerías locales es limitada, representando solo el 7% del mercado. Los supermercados suelen etiquetarla como "importado" sin especificar el origen. La calidad nutricional de la carne brasileña también es destacada, con mayor contenido de omega 3 en animales criados a pasto.
La situación económica general, con salarios que no acompañan la subida de precios, dificulta el acceso a la carne para muchos argentinos. Algunos carniceros intentan mantener precios estables, pero la tendencia general es al alza.