Se debate la existencia de una campaña anti-Argentina a nivel mundial, originada en redes sociales y amplificada por los medios de comunicación. Se sugiere que esta campaña se intensificó tras la victoria en el Mundial y continuó con acusaciones sobre supuestas irregularidades.
Se critica la forma en que los medios se "cuelgan" de los contenidos de redes sociales, amplificando información sin el debido rigor periodístico. Los panelistas discrepan sobre la magnitud y veracidad de esta campaña, mientras algunos la consideran una realidad, otros la atribuyen a la naturaleza de las redes sociales y la falta de verificación.