Cintia, oriunda de Mar del Plata, expresó su frustración con su anterior empleo debido a la inestabilidad y bajos salarios. A pesar de trabajar 8 horas diarias, los ingresos no le rendían, especialmente considerando el tiempo y costo de los viajes diarios a Palermo y otros servicios. Relató que el presupuesto era muy bajo y que no había nada fijo, lo que la llevaba de un lado a otro sin una remuneración adecuada.
La joven busca una nueva oportunidad laboral que le permita aprender y crecer, aspirando a un salario de al menos un millón de pesos para vivir con más tranquilidad. Su experiencia previa, marcada por la precariedad y la falta de reconocimiento económico, la impulsa a buscar un futuro laboral más estable y digno.