Se debatió sobre la transición de un modelo de trabajo basado en horas a uno centrado en el valor, destacando que la tecnología y la inteligencia artificial están redefiniendo el mercado laboral. Se proyecta una pérdida de empleos tradicionales, pero también la creación de nuevas oportunidades, aunque con formatos diferentes.
Se planteó la posibilidad de un salario universal y la reducción de la jornada laboral, ante lo cual se expresó que la clave estará en la adaptabilidad y la adquisición de nuevas habilidades. La tecnología, si bien puede reemplazar ciertas tareas, también libera al ser humano para enfocarse en aspectos que requieren creatividad y juicio humano.
Granados concluyó que la remuneración está intrínsecamente ligada al valor que cada persona aporta al mercado, y que la decisión de cuánto se desea ganar está directamente relacionada con cuánto se está dispuesto a invertir en el propio desarrollo y en la generación de valor.