Brasil aplicará la ley de reciprocidad ante el arancel del 25% impuesto por Estados Unidos a varios de sus productos. El presidente Lula da Silva anunció la búsqueda de nuevos mercados y la presentación de propuestas en mesas de negociación, en lugar de lamentar la pérdida de ventas.
El gobierno brasileño anunció un paquete de créditos por 18.500 millones de reales (aprox. 3.600 millones de dólares) para los sectores afectados, mientras que la carne y el café quedaron exentos. A pesar de la posible retaliación, el vicepresidente Geraldo Alckmin ha moderado el tono, descartando medidas de represalia inmediatas.
Brasil rechaza la acusación de prácticas comerciales desleales por parte de Washington y considera el arancel injusto. El país busca diversificar mercados para mitigar el impacto económico de esta medida, en un contexto de elecciones presidenciales en octubre.