La licencia profesional de conducir en la Provincia de Buenos Aires sufrirá un aumento del 1200%, elevando su costo de 22.000 a 294.000 pesos, lo que representa un duro golpe para choferes de transporte y aplicaciones.
Este incremento se da en el marco de la desregulación impulsada por el gobierno nacional, que derivó la gestión de estas licencias a terceros y habilitó al Sindicato de Camioneros a realizar el control de aptitud física, generando un nuevo negocio para el gremio.
Existe un intento en la legislatura bonaerense por revertir esta medida, pero la Provincia y Nación se tiran la pelota, dejando a los trabajadores en una situación de incertidumbre y con un aumento desproporcionado en los costos para poder ejercer su profesión.