Se explora el servicio de asistencia sexual para personas con discapacidad a través de la experiencia de Fran Orsellet y la perspectiva de la asistente sexual Laura Mesa.
Se destaca la importancia de cerrar la puerta del cuarto como un acto de intimidad y autonomía para las personas con discapacidad. Laura Mesa, trabajadora sexual con 33 años de experiencia, explica que el servicio no siempre se limita al acto sexual, sino que implica descubrir qué partes del cuerpo se estimulan y brindar paciencia y empatía.
Se subraya que la asistencia sexual puede ayudar a las personas con discapacidad a descubrir su sexualidad y a sentirse autónomas. Mesa, quien también es enfermera geriátrica, enfatiza que el servicio va más allá del sexo, incluyendo el reconocimiento del cuerpo y la conexión con el placer.
Fran Orsellet, quien nació con parálisis cerebral debido a una mala praxis, ha escrito dos libros de poemas para las asistentes sexuales, agradeciendo su labor. La historia de Fran resalta cómo estas interacciones le han permitido explorar su intimidad y expresarse creativamente.