Charlie García reflexionó sobre la libertad de expresión y los trágicos eventos ocurridos en la redacción de Charlie Hebdo, destacando la complejidad de la sátira en contextos de diversidad cultural.
El dibujante lamentó la matanza en Charlie Hebdo, calificándola de "inaudita e inédita", y recordó haber conocido a algunos de sus integrantes. García planteó que, si bien no se puede justificar la violencia, es necesario considerar el contexto en el que opera la sátira, especialmente cuando se dirige a públicos con lógicas diferentes a las occidentales.
El artista sugirió que mojarle la oreja a un fascista o a un nazi puede ser aceptable, pero advirtió sobre los riesgos de hacerlo con públicos que pueden reaccionar de manera extrema. García enfatizó la responsabilidad que conlleva la libertad de expresión y la necesidad de ser consciente de las posibles consecuencias.