Ezequiel Adamovsky destaca que Argentina, junto con Costa Rica, se distingue en América Latina por su narrativa nacional de ser un país blanco y europeo. Esta autoimagen, que se refleja en discursos de políticos como Alberto Fernández y Macri, genera un menosprecio implícito hacia otras naciones latinoamericanas y contribuye a la viralización de críticas hacia Argentina.
El historiador subraya la necesidad de revisar estos discursos para evitar que generen receptividad a ataques virulentos, especialmente en un contexto donde las ideas del gobierno de Milei no representan el sentir de todos los argentinos y repercuten a nivel mundial.