Se analiza la asociación que se hace entre el racismo y el sionismo en el contexto de las críticas hacia Argentina. Se plantea que la percepción de Argentina como un país "blanco" y la asociación con Israel, en un momento de mala imagen para este último, ha generado un rechazo internacional.
La discusión se centra en la idea de "población trasplantada", comparando la situación de los habitantes de las Malvinas con la de los inmigrantes en Argentina. Se cuestiona si ser "blanco" en Argentina es motivo de crítica, especialmente cuando se asocia con Israel y se percibe como un país colonialista. Se menciona el partido contra Egipto y la reacción del técnico, que denunció racismo no por discriminación directa, sino por la asociación con Israel.